sábado, 16 de enero de 2010

Edurne Pasaban, alpinista: “Mi madre me dice: hija, pareces una artista”


Itxaso Elorduy/ZOQUEJO.COM

Edurne transmite, emociona oírle hablar con valiente sinceridad, está fuerte anímicamente. LLegar a lo más alto es su recompensa, tras una intensa preparación física y emocional, pero disfrutar del camino -plagado de premios-, le motiva enormemente. Son dignos galardones para esta guapa deportista, que está a punto de alcanzar su desafío, 14x8.000. Ser la primera mujer que conquiste las 14 montañas más altas del mundo.
PREGUNTA.- ¿Qué circunstancia te transformó en una alpinista y conferenciante que desarrolla temas como el trabajo en equipo, habiendo sido una niña tímida y retraída?
RESPUESTA.- Hasta los seis años era una niña que no me relacionaba con nadie. Siempre estaba con una prima que era como mi hermana y ahora soy otra, mi madre dice, -a esta hija mía me la han cambiado-.
P.- Atrás quedaron los tiempos de soledad, en los que no tenías claro si hacías lo correcto.
R.- He soportado años durísimos, de soledad, no tenía patrocinadores, ni agente, problemas físicos, tras la ascensión al K2 me cortaron varios dedos…Todo ello hizo que cayera en una profunda depresión, de la cual salí, cuando asumí que quería llevar una vida diferente de la que llevan la mayoría de las mujeres de mi edad.
P.-¿Quién te ayudó a tomar la determinación de seguir adelante con tu sueño profesional?
R.- Todo cambió tras conseguir el décimo 8.000. A partir de este momento, conseguí los apoyos, patrocinadores, agente, que tengo ahora y salí del bache totalmente. Ahora soy muy feliz, porque sé lo que quiero. Mi equipo es mi familia, me tienen en mantillas, me arropan y cuidan a veces hasta en exceso, (risas) y son los que han hecho que siga adelante con mi desafío. También la gente anónima que me apoya constantemente y mi familia. Directivos de Endesa me mandaban mensajes de apoyo a altas horas de la noche y les considero “compañeros de cordada”.
P.-¿Qué tipo de preparación requiere el alpinismo profesional?
R.- Tengo un preparador físico que me pone un entrenamiento de 4 horas al día, para coger sobre todo la preparación aeróbica, lo que se conoce por “fondo”. Bicicleta, footing, gimnasio y esquí de montaña, son las actividades que me ayudan a preparar las ascensiones. Lo que más me costó es mentalizarme de que mi trabajo era mi entrenamiento diario y esto lo fui consiguiendo gracias a mi “coach”, con la que trabajo a tope mi interior.
P.-Tras la decepción sufrida en el Shisha Pangma, ¿Cómo ves el futuro próximo, a dos ochomiles del reto 14x8.000?
R.- El 2 de Marzo volveremos a intentar por quinta y espero que definitiva vez, el “Shisha” y seguido haremos el Annapurna.
P.-¿Qué te diferencia de tu principal rival, la surcoreana Oh, Eun-Sun?
R.- Busco conseguir mi reto personal, aunque no sea la primera en lograrlo. Por lo menos intentarlo, luchar por ello con toda mi energía, esta es mi meta personal. Quiero conseguirlo porque hay muchísima gente que me está apoyando. LLevo una larga y dura carrera de más de diez años, para llegar a donde estoy y sé que la gente me querrá igual aunque no sea la primera en lograrlo.
P.-¿Qué opinión te merecen sus controvertidas técnicas? (Le han visto que lleva oxígeno y que le dejan en el campo base en helicóptero).
R.- Me duele que actúe así, no sólo por mí, sino también por mis compañeras y amigas, la austriaca Gerlinde Kaltenbrunner y la italiana, Nieves Meroi, que llevamos mucho tiempo trabajando juntas y realmente no es justo que utilice estas técnicas.
P.-¿Cómo te sientes en este momento con tanto reconocimiento y cariño de la gente?
R.- ¡Me lo estoy pasando tan bien ahora!, todo lo que engloba este momento me encanta, porque soy muy sociable y disfruto muchísimo relacionándome, conociendo gente. Y más habiendo estado tan mal anteriormente, el momento actual, de estabilidad personal, de compañerismo con el equipo, los premios…Estoy muy contenta.
P.-¿Cuál ha sido la situación más dura a la que te has enfrentado en la montaña. (Recordamos el último “Shisha” en el que voló el Campamento base y tuvieron que retirarse).
R.- Es duro, piensas en dejarlo todo. Cuando llegamos y vimos que todo había desaparecido, sientes una impotencia muy grande, lloras y lloras, porque después de meses de preparación, en un momento todo se estropea. Pero siempre pienso en continuar y ver por qué han salido mal las cosas.
P.- Un pensamiento que te vino a la cabeza cuando conseguiste el 12º “Ochomil”…
R.- Ya he conseguido alcanzar mi meta, la que llevo preparando y trabajando durante una larga temporada.
P.- Háblame de los “ángeles” que te han acompañado en tus últimas ascensiones.
R.- Mi equipo es lo mejor que me ha pasado, sin ellos no hubiera conseguido nada. Me han ayudado a salir de una enfermedad, a creer en mi, son mis hermanos, me cuidan, apoyan, llaman a diario para preguntarme a ver qué tal estoy. No tenemos secretos, ni siquiera a nivel personal, es una familia con la que comparto todo. Me siento tan arropada con la energía que nos transmitimos, que en este momento soy tremendamente feliz, es maravilloso que te quieran de esta manera.
P.-¿Porqué te gusta el alpinismo?, ¿Qué sientes en la cima de una montaña?
R.- El alpinismo me ha dado la libertad y posibilidad de vivir de lo que he elegido, que es lo que más me gusta hacer. Llegar a una cumbre es cumplir el objetivo marcado. De pequeña era muy dependiente de mi familia y llegó un momento que tuve que volar, eso me da el alpinismo.
P.-¿A qué te gustaría dedicar tu vida tras la escalada?
R.-Estamos viendo la posibilidad de realizar un nuevo desafío, que no tenga nada que ver con la montaña, quizás una vuelta al mundo en barco, en el 2014, aunque no haya navegado nunca. No conozco el mundo del mar, pero necesito proyectos de este tipo que me motiven, pensar, -dentro de cuatro años quiero conseguir una meta determinada-. Y deseo trabajar con personas, ayudar a los demás transmitiendo mis vivencias. Además… me gustaría ser madre, aunque por el momento no sea posible, algún día tendré un hijo.
P.-¿Qué llena tu tiempo libre?
R.- Estar con mis amigos, que es mi equipo, con los que me río todo el tiempo. En el Valle de Arán, donde ahora entreno, parte del tiempo, comparto risas y complicidad con mi gente. Me encanta el “marujeo”, porque soy muy sociable y este momento que estoy viviendo ahora es mágico. Las fiestas, los premios, me dan la energía que necesito para no defraudar a los míos. Soy presumida y cuando mi madre me ve bajar del avión arreglada dice, “Pareces una artista”.

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